Entradas

EL PERRO MUERTO (cuento)

  EL PERRO MUERTO Jesús llegó una tarde a las puertas de una ciudad e hizo adelantarse a sus discípulos para preparar la cena. Él, impelido al bien y a la caridad, internose por las calles hasta la plaza del mercado. Allí vio en un rincón algunas personas agrupadas que contemplaban un objeto en el suelo, y acercose para ver qué cosa podía llamarles la atención. Era un perro muerto, atado al cuello por la cuerda que había servido para arrastrarle por el lodo. Jamás cosa más vil, más repugnante, más impura se había ofrecido a los ojos de los hombres. Y todos los que estaban en el grupo miraban hacia el suelo con desagrado. -Esto emponzoña el aire -dijo uno de los presentes. -Este animal putrefacto estorbará la vía por mucho tiempo -dijo otro. –Miren su piel -dijo un tercero-; no hay un solo fragmento que pudiera aprovecharse para cortar unas sandalias. -Y sus orejas -exclamó un cuarto- son asquerosas y están llenas de sangre. -Habrá sido ahorcado por ladrón -añadió ...

El sueño de Marita (cuento)

Imagen
 

EL ÁRBOL DE ORO

  EL ÁRBOL DE ORO Asistí durante un otoño a la escuela de la señorita Leocadia, en la aldea, porque mi salud no andaba bien y el abuelo retrasó mi vuelta a la ciudad. Como era el tiempo frío y estaban los suelos embarrados y no se veía rastro de muchachos, me aburría dentro de la casa, y pedí al abuelo asistir a la escuela. El abuelo consintió, y acudí a aquella casita alargada y blanca de cal, con el tejado pajizo y requemado por el sol y las nieves, a las afueras del pueblo.   La señorita Leocadia era alta y gruesa, tenía el carácter más bien áspero y grandes juanetes en los pies, que le obligaban a andar como quien arrastra cadenas. Las clases en la escuela, con la lluvia rebotando en el tejado y en los cristales, con las moscas pegajosas de la tormenta persiguiéndose alrededor de la bombilla, tenían su atractivo. Recuerdo especialmente a un muchacho de unos diez años, hijo de un aparcero muy pobre, llamado Ivo. Era un muchacho delgado, de ojos azules, que bizqueaba lig...

LOS MONOS QUE "SALVARON" A LOS PECES.

    LOS MONOS QUE “SALVARON” A LOS PECES                     Cuento tradicional de Tanzania “La estación lluviosa ese año fue más fuerte que nunca y todo estaba inundado, los animales corrían hacia las cumbres de las montañas. Las inundaciones llegaron tan rápido que muchos animales murieron ahogados, excepto los afortunados monos, que usaron su conocida agilidad para escalar hacia los árboles. Miraban hacia la superficie del agua donde los peces nadaban y saltaban con gracia fuera del agua como si fueran los únicos que disfrutaran de la inundación devastadora. Uno de los monos vio a los peces y gritó a su compañero: “Mira allá abajo, amigo, mira esas pobres criaturas. Se van a hundir. ¿Ves cómo luchan en el agua?”. “Sí”, contestó el otro mono. “¡Qué lástima! Probablemente no consiguieron escapar a tiempo hacia las montañas porque parece que no tienen piernas. ¿Cómo podemos...

TOM SAWYER

                             TOM SAWYER                                         (Fragmento)                                                                                                       Mark Twain Cuando Tom llegó a la casita aislada, de madera, donde estaba la escuela, entró con apres...

CERO EN GEOMETRÍA

    CERO EN GEOMETRÍA H enry miró el reloj. Dos de la madrugada. Cerró el libro con desesperación. Seguramente que mañana sería reprobado. Entre más quería hundirse en la geometría, menos la entendía. Dos fracasos ya, y sin duda iba a perder un año. Solo un milagro podría salvarlo. Se levantó. ¿Un milagro? ¿Y por qué no? Siempre se había interesado en la magia. Tenía libros. Había encontrado instrucciones sencillísimas para llamar a los demonios y someterlos a su voluntad. Nunca había hecho la prueba. Era el momento: ahora o nunca. Sacó del estan t e el mejor libro sobre magia negra. Era fácil. Algunas fórmulas. Ponerse al abrigo en un pentágono. El demonio llega. No puede nada contra uno, y se obtiene lo que se quiere. Probemos. Movió los muebles hacia la pared, dejando el suelo limpio. Después dibujó sobre el piso, con una tiza, el pentágono protector. Y después, pronunció las palabras cabalísticas. El demonio era horrible de verdad, pero Henry hizo acopio de valor...

EL COCINERO CHICHIBIO

    EL COCINERO CHICHIBIO                                          Giovanni Boccaccio Conrado se distinguía en nuestra ciudad como hombre eminente, liberal y espléndido, y viviendo vida hidalga, halló siempre placer en los perros y en los pájaros, por no citar aquí otras de sus empresas de mayor monta. Pues bien; habiendo un día este caballero cazado con un halcón suyo una grulla cerca de Perétola y hallando que era tierna y bien cebada, se la mandó a su vecino, excelente cocinero, llamado Chichibio, con orden de que se la asase y aderezase bien. Chichibio, que era tan atolondrado como parecía, una vez aderezada la grulla, la puso al fuego y empezó a asarla con todo esmero. Estaba ya casi a punto y despedía el más apetitoso olor el ave, cuando se presentó en la cocina un...