Ladislao el flautista.
LADISLAO EL FLAUTISTA ¡El corazón de los niños estaba en suspenso! -¿Oyes, maestro? -¿Qué? -Flauta. Y toda la clase se sume en religioso silencio. A cual más, los muchachos tratan de oír, levantándose de las carpetas. -¡El Ladislau! -¡Sí, el Ladislau! -Solo el Ladislau, maestro, sabe tocar así la flauta. -No puede ser Ladislao, niños. Su padre, hace poco, me ha dicho que está ausente y que ya no regresará al pueblo. Ha ido a Chachapoyas, donde su madre. -El Ladislau es, señor. Ha llegado ayer, al anochecer, con la lluvia. Yo lo he visto. La escuela es ya un revuelo. En todos los labios tiembla el nombre de Ladislao. Y una profunda ola de simpatía cruza la escuela de banda a banda. -El Ladislau es, señor... Allí está su cabeza. -Sí, maestro. Allí está, véalo, véalo usted. Está mirando por el cerco. Efectivamente, la cabecita hirsuta de Ladislao aparecía por sobre el pequeño cerco de piedras de la escuela. -Zamarruelo... Vayan a traerlo. Y tres de los muchachos ...
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